Durante la epidemia de ébola en África Occidental, estuve desplegado durante seis semanas (febrero-marzo 2015) en la provincia de Boffa, en Guinea. En aquel entonces, había muchos expertos de países europeos y de Estados Unidos que ayudaron a los equipos guineanos a gestionar mejor la respuesta. Los mayores desafíos fueron el sistema sanitario subdesarrollado, la falta de expertos locales en salud pública y la reticencia de las comunidades locales, que en ocasiones recurría a ataques agresivos contra los equipos de respuesta. Colaboré con el equipo local en la vigilancia de casos sospechosos de ébola y en el rastreo de contactos tras cada caso confirmado. En Boffa, la resistencia a las autoridades fue particularmente fuerte, principalmente debido a la mala comunicación en las primeras fases de la epidemia. En una ocasión, tuvimos que huir de una aldea cuando fuimos a investigar un caso sospechoso.
¿Por qué importa?
Aunque la epidemia de ébola no se extendió más allá de tres países (Guinea, Liberia y Sierra Leona), podría descontrolarse fácilmente y propagarse a países vecinos e incluso a regiones más lejanas. Debido a la creciente globalización, un problema incontrolado en una región del mundo puede convertirse en una crisis global. Por ello, la OMS GOARN desempeña un papel fundamental en la movilización de recursos y expertos para brindar asistencia donde sea necesaria.