A primera vista, es fácil confundir a la mosca zángano peluda (Eristalis intricaria) con un robusto abejorro. Con un impresionante tamaño de 11 a 14 milímetros, este maestro del disfraz luce un denso abrigo de pelo esponjoso y una placa de color naranja amarillento en el tórax que engaña por completo a los depredadores. Mientras que las hembras lucen un extremo abdominal blanco como la nieve, los machos exhiben tonos rojizos más oscuros. Habitantes habituales de bosques húmedos, pantanos y orillas de lagos, estos acróbatas del aire se suspenden inmóviles en pleno vuelo antes de posarse sobre las flores para alimentarse de néctar. Bajo el agua, sus larvas viven sumergidas en el lodo, utilizando un tubo respiratorio extensible como si fuera un snorkel para tomar aire de la superficie. Me topé con este impresionante macho en la orilla de un lago de origen glaciar cerca de Barkarby, Suecia. Lamentablemente, tras la primera fotografía, el asustadizo insecto emprendió el vuelo a toda velocidad, ¡dejándome sin oportunidad de tomar más fotos!





