El género Cardiacephala pertenece al fascinante familia de las moscas patilargas neotropicales (familia Micropezidae). Haciendo honor a su nombre, estos insectos poseen patas extraordinariamente largas y delgadas como hilos, las cuales suelen agitar en el aire para imitar los movimientos erráticos y nerviosos de ciertas hormigas tropicales. Sin embargo, el verdadero espectáculo comienza con el cortejo. Cuando un macho se acerca a una hembra, realiza un elaborado ritual: balancea su cuerpo dinámicamente de un lado a otro, inclina su abdomen hasta tocar la hoja y destella los brillantes colores iridiscentes de su parte posterior para impresionarla. Si tiene éxito, se monta sobre la hembra e inmediatamente deposita una gota líquida directamente en la probóscide de ella; un nutritivo regalo nupcial para mantenerla ocupada antes y durante el apareamiento. Tuve la fortuna de avistar a esta encantadora mosca durante dos visitas consecutivas de verano al bosque protegido La Perla, en la provincia ecuatoriana de Santo Domingo, primero en 2024 y nuevamente en 2025.





