Les presento a la chinche del cuero (Carpocoris purpureipennis), una joya multicolor con forma de escudo (familia: Pentatomidae). Muy común en toda Europa y Asia Central, este chinche es uno de los favoritos de entomólogos y fotógrafos por igual debido a su asombroso e impredecible guardarropa. Su color base es increíblemente variable: según la genética y el entorno, puede transformarse desde un púrpura vibrante y un marrón rojizo intenso hasta amarillos verdosos y naranjas pálidos de atardecer. Para identificarles, los científicos deben ignorar sus colores y basarse en su estructura ósea—como los ángulos de sus hombros (pronoto) y el escudo de su lomo (escutelo). Tanto los adultos como sus ninfas son polífagos, y se dedican a recorrer alegremente los prados para succionar la savia de plantas de las familias de la zanahoria, el perejil y las margaritas. Pero que no les engañe su deslumbrante belleza: como otras chinches apestosas, poseen glándulas especializadas que segregan un cóctel químico irritante y de olor fétido cuando se sienten amenazadas, arruinando al instante el apetito de cualquier ave o araña. Me topé con este bellísimo ejemplar durante una pausa de descanso y recuperación en mi viaje de cicloturismo por Suecia.





