El chinche verde (Palomena prasina) es un insecto muy común en Europa y Asia que cuenta con asombrosas estrategias de supervivencia. A diferencia de las mariposas, estos chinches no forman capullos; sus crías nacen como pequeñas versiones sin alas de los adultos y simplemente van cambiando de piel a medida que crecen, compartiendo la misma dieta vegetal que sus padres. Los adultos son verdaderos expertos del disfraz según la época del año. Durante la primavera y el verano, lucen un traje verde brillante para camuflarse entre las hojas frescas. Al acercarse el otoño, su cuerpo cambia gradualmente a un tono bronce o marrón para coincidir con las hojas secas antes de hibernar. Si su camuflaje falla y un depredador se acerca demasiado, el chinche recurre a su última defensa: libera un espray químico de olor muy desagradable para ahuyentar la amenaza al instante. Me encuentro con frecuencia con estos chinches durante mis paseos veraniegos por Polonia y Suecia, y he logrado tomar bonitas fotografías de las diferentes etapas de desarrollo de este maestro del camuflaje.





