Les presento a la polilla de cuernos largos con barras amarillas (Nemophora degeerella), una llamativa habitante de los bosques templados europeos que brilla como una joya y parece sacada de un cuento de hadas. A diferencia de la mayoría de las polillas, esta especie es diurna y muy activa durante el día, siendo una de las favoritas de los entusiastas de la naturaleza gracias a sus alas relucientes de tonos bronce dorado y destellos violetas. Distinguir a los machos de las hembras es sumamente sencillo: ellos lucen unas antenas increíblemente largas y filamentosas que utilizan para realizar hipnóticos bailes de cortejo en los rayos de sol del bosque, mientras que las hembras llevan antenas mucho más cortas y gruesas, de base negra y punta blanca. En su etapa de larva, poseen un truco arquitectónico de supervivencia fascinante. Al vivir entre la hojarasca del suelo, recolectan fragmentos de hojas muertas para construir un estuche protector plano y portátil, similar a la concha de una almeja. Llevan este ingenioso camuflaje a todas partes mientras se desplazan y se refugian de forma segura en su interior para pasar el invierno. Tuve el placer de cruzarme con esta preciosa hembra en una zona residencial de Finlandia, lo que supuso el broche de oro perfecto y gratificante para el final de mi viaje en bicicleta a lo largo del golfo de Botnia.





