La blanca verdinervada (Pieris napi) es una mariposa común en Europa que guarda un curioso secreto: las venas «verdes» del reverso de sus alas no contienen ni una gota de pigmento verde. En realidad, ese llamativo tono es una ilusión óptica creada por diminutas escamas amarillas y negras mezcladas de muy cerca. A diferencia de sus parientes comedores de coles, estas mariposas son totalmente inofensivas para los cultivos del huerto, ya que sus orugas prefieren plantas silvestres como la aliaria o la berza de prado. Los machos jóvenes suelen reunirse en charcos de barro húmedo o estiércol para beber minerales esenciales. Las hembras, por su parte, tienen un método muy claro para rechazar pretendientes: levantan el abdomen verticalmente y liberan un rastro químico dejado por una pareja anterior para avisar de que ya están ocupadas. Aunque suelo ver a estas mariposas revoloteando con frecuencia, conseguir una foto nítida de cerca es todo un reto. ¡Hizo falta mucha paciencia y un toque de suerte para fotografiarlas en un prado florecido cerca de Barkarby, Suecia!





