Las moscas carroñeras negras (Sepsidae) se distinguen por sus cuerpos brillantes y sus abdómenes estrechos. Su abdomen presenta una especie de “cintura” marcada y, cuando caminan rápidamente sobre las hojas, parecen hormigas hiperactivas. Este parecido con las hormigas puede ayudarles a disuadir a los depredadores. Como su nombre común sugiere, sus larvas se desarrollan en materia orgánica en descomposición y en excrementos de mamíferos. Cumplen una función ecológica sumamente importante como recicladoras naturales de los desechos producidos tanto por animales domésticos como por la fauna silvestre. También tienen relevancia en la entomología forense, ya que sus larvas se encuentran entre los primeros insectos en llegar y desarrollarse en materia en descomposición y en heces humanas, lo que ayuda a estimar el momento de la muerte en las investigaciones. Durante mi primer viaje fotográfico a la selva amazónica, me encontré con esta encantadora mosquita bailando sobre una hoja. En ese momento todavía estaba aprendiendo y experimentando con los ajustes de mi cámara, por lo que las fotos salieron bastante oscuras y subexpuestas. Al final decidí conservarlas, porque esos ajustes poco habituales les dieron a las imágenes un aire artístico muy interesante.





