Los escarabajos del género Pimelia (Tenebrionidae) están perfectamente adaptados para sobrevivir en entornos áridos e inhóspitos. Sus élitros soldados sellan la humedad corporal y crean una cámara interna sobre los espiráculos para evitar la deshidratación, aunque a costa de perder la capacidad de volar. Además, los pequeños tubérculos de su exoesqueleto negro mate ayudan a dispersar la radiación solar para mantener el cuerpo fresco. Para evitar las horas de mayor calor, estos resistentes insectos se entierran en la arena y concentran su actividad durante las horas más frescas de la mañana y el atardecer. Me topé con este tenaz viajero recorriendo las dunas soleadas en la isla de Faro, Portugal.





