Los escarabajos pertenecientes a la tribu Macrodactylini (familia: Scarabaeidae) son insectos distintivos, célebres por sus siluetas esbeltas y alargadas y sus patas extraordinariamente largas y delgadas. Estas extremidades zancudas cumplen un propósito evolutivo crucial, actuando como anclajes perfectos que permiten a los escarabajos aferrarse firmemente a las flores y al follaje oscilante mientras se alimentan. En muchas especies norteamericanas de este linaje, los adultos contienen un compuesto químico tóxico conocido como cantaridina, lo que los vuelve altamente peligrosos si son ingeridos por aves de corral o silvestres. Sus larvas subterráneas pasan el invierno enterradas a gran profundidad en suelos arenosos, alimentándose silenciosamente de las raíces de las gramíneas antes de pupar en la primavera. Me crucé con este escarabajo mediano y deliciosamente torpe mientras exploraba la vibrante vegetación del parque central de Puyo, una ciudad fronteriza con la Amazonía ecuatoriana.





