Les presento al gorgojo cigarrero del chopo (Byctiscus populi), una diminuta joya de apenas cinco milímetros célebre por su brillante coloración metálica, cobriza o verde. A pesar de su minúsculo tamaño, la hembra es una maestra de la ingeniería arquitectónica. Para construir una guardería para su descendencia, corta meticulosamente el pecíolo de una hoja de álamo, haciendo que esta se marchite y se ablande. Luego, enrolla la hoja flexible en un cilindro apretado similar a un cigarro, deposita sus huevos en el interior y deja que caiga al suelo del bosque. Protegidas en esta cuna en descomposición, las larvas nacen y se alimentan hasta que están listas para transformarse en crisálidas en el suelo. Los machos son igualmente fascinantes: poseen espinas torácicas afiladas que traban entre sí como gladiadores en miniatura mientras luchan por el derecho a aparearse. Me crucé con esta brillante joya en un bosque sueco. Sin embargo, las condiciones eran pésimas: el viento soplaba con fuerza, haciendo que lograr una toma nítida de un objeto tan pequeño fuera un desafío extremo. El gorgojo no tardó en cansarse de mi prolongada atención y emprendió el vuelo, dejándome con un solo fotograma de calidad aceptable. Aun así, lo considero una victoria y espero de corazón volver a cruzarme con este encantador ingeniero.





