Camptochironomus es un subgénero de mosquitos no picadores perteneciente a la gran familia Chironomidae. Sus larvas acuáticas contienen altas cantidades de hemoglobina, lo que les otorga un color rojo brillante (por lo que se las conoce popularmente como «gusanos de sangre») y les permite sobrevivir en aguas con muy poco oxígeno. En los sedimentos del fondo, estas larvas construyen tubos de seda y bombean agua a través de ellos para filtrar diminutas partículas orgánicas. Los adultos, en cambio, carecen de aparato bucal funcional para alimentarse o picar; su vida es breve y está dedicada exclusivamente a la reproducción. Los científicos analizan su presencia y las cápsulas cefálicas fosilizadas en los lechos de los lagos para estudiar climas del pasado y evaluar los niveles actuales de contaminación del agua. Encontré a este gran macho —con sus características patas delanteras ultra-largas y sus impresionantes antenas plumosas— en un parque urbano a pocas manzanas de mi casa en Barkarby, Suecia.





