El chinche zapatero (Pyrrhocoris apterus) es un rostro familiar en toda la región paleártica; una especie con la que la mayoría de nosotros nos hemos cruzado en nuestros patios, parques urbanos o a lo largo de senderos boscosos. Gracias a su brillante y gráfica coloración roja y negra, este insecto es prácticamente imposible de pasar por alto. Son criaturas famosamente sociales que suelen agruparse por centenares para disfrutar del sol sobre rocas templadas, troncos de árboles agrietados o muros de piedra, un comportamiento que alcanza su punto máximo de forma espectacular durante la temporada de reproducción primaveral. Aunque encontrarse con una alfombra reptante tan masiva de insectos puede ser una vista bastante impactante, los chinches zapateros son vecinos completamente inofensivos. Al carecer de alas funcionales y poseer una naturaleza en absoluto agresiva, no representan ninguna amenaza para los humanos ni para los jardines. En su lugar, estas apacibles congregaciones simplemente inyectan un vibrante toque de color y una animada dosis de energía a nuestro entorno cotidiano.





