Les presento al escarabajo de cuatro puntos (Clytra quadripunctata), un fascinante insecto paleártico descrito por primera vez por Carlos Linneo en 1758. En Suecia se le conoce con el acertado nombre local de myrsäckbagge («escarabajo saco de las hormigas») debido a su asombroso y engañoso ciclo de vida. Las larvas construyen estuches rígidos y portátiles con sus propios excrementos y detritos, retrayéndose en su interior ante cualquier amenaza. Increíblemente, habitan dentro de los nidos de las agresivas hormigas rojas de la madera (Formica). Al recubrir sus estuches con señales químicas que imitan el olor exacto de la colonia, las larvas engañan a las hormigas para que las cuiden como si fueran su propia prole, llegando incluso a trasladarlas si el hormiguero se muda. Protegidas en el corazón del nido, las larvas se alimentan de restos vegetales antes de pupar en sus refugios. Los adultos emergen con un tamaño de 7 a 11 mm y unos llamativos élitros de color rojo amarillento adornados con exactamente cuatro puntos negros. Es entonces cuando abandonan a sus involuntarios huéspedes subterráneos para alimentarse de las hojas tiernas y brotes de sauces, robles y abedules. Me topé con este fascinante escarabajo en un camping sueco durante una ruta en bicicleta en junio de 2026.





