El escarabajo longicornio rojo (Stictoleptura rubra) exhibe un dimorfismo sexual tan marcado que históricamente machos y hembras fueron descritos como especies totalmente diferentes. Las hembras alcanzan entre 10 y 20 mm de longitud y muestran un color rojo ladrillo o castaño uniforme en la cabeza, el tórax y los élitros. Los machos, en cambio, son más pequeños y estilizados, con la cabeza y el tórax negros en contraste con élitros de tono amarillo paja o leonado. En su fase larval, estos coleópteros actúan como descomponedores fundamentales, viviendo de 2 a 3 años en tocones y troncos de coníferas en descomposición (como pinos y abetos) para reciclar nutrientes en el suelo forestal. Su aparato digestivo alberga levaduras especializadas capaces de producir celulasa para digerir la celulosa de la madera, aunque también requieren los nutrientes que aportan ciertos hongos del tronco para completar su desarrollo. A diferencia de las larvas xilófagas, los adultos se dejan ver entre mayo y septiembre sobre las flores (especialmente umbelíferas y zarzamoras), alimentándose de polen y néctar. Me encontré con este vistoso macho correteando entre las flores durante una tarde soleada en un bosque sueco.





