Les presento a los mosquitos no picadores del género Chironomus, un grupo ampliamente extendido por todo el mundo. Aunque a simple vista se parecen a los mosquitos comunes, son completamente inofensivos. Sus larvas son conocidas como «gusanos de sangre» debido a que producen altas concentraciones de hemoglobina, lo que les permite prosperar en fondos fangosos y pobres en oxígeno donde construyen tubos tapizados de seda. Al descansar, los adultos tienen el hábito de elevar y hacer vibrar sus largas patas delanteras, un comportamiento que inspiró su nombre científico, derivado del griego cheironomos, que significa «el que mueve las manos». Además de ser excelentes indicadores de la calidad del agua, estos dípteros son famosos por formar enormes y ruidosos enjambres de apareamiento. Sin embargo, los adultos viven solo unos pocos días y no se alimentan. Me topé con este hermoso ejemplar en un camping finlandés. Su llamativo cuerpo verde y semitranslúcido se camuflaba de forma tan impecable con la hoja que lograr un enfoque nítido y perfecto supuso todo un reto para mi objetivo macro.





