La mosca taquínida Linnaemya vulpina es un insecto europeo de 10 a 11 mm. Se reconoce por sus palpos reducidos y sus largas cerdas, que funcionan como sensores de presión, vibraciones del aire y defensa contra depredadores. Los adultos se alimentan del néctar de plantas umbelíferas como la angélica silvestre, la chirivía y el oroval. Sin embargo, su ciclo reproductivo es macabro: las hembras adhieren sus huevos a la piel de orugas de las polillas nocturnas (Noctuidae). Al eclosionar, las larvas perforan a su huésped y consumen primero sus grasas y hemolinfa para mantenerlo vivo el mayor tiempo posible, devorando sus órganos vitales justo antes de pupar. Encontré a este fascinante y espeluznante parásito durante una caminata entre Akalla y Järfälla, Suecia.





