Los gorgojos del género Rhodobaenus son un grupo fascinante de llamativos escarabajos de color rojo y negro distribuidos ampliamente por todo el continente americano, alcanzando su mayor diversidad en la región neotropical. Al igual que muchos otros gorgojos, son maestros de una dramática táctica de supervivencia conocida como tanatosis: cuando se sienten amenazados, retraen instantáneamente sus patas y su pico, dejándose caer inmóviles al suelo para camuflarse con la hojarasca y engañar a los depredadores. Los adultos se alimentan de las hojas y tallos de plantas específicas de la familia de las asteráceas (Asteraceae) —como la ambrosía, el jaramago y el lampazo—, mientras que sus larvas perforan y se alimentan exclusivamente de la médula interna y esponjosa de estos tallos. Me topé con estos dos ejemplares completamente indiferentes a mi cámara, capturados en un íntimo momento de apareamiento mientras exploraba un exuberante parque urbano en Puyo, justo en el umbral de la Amazonía ecuatoriana.





