Les presento al escarabajo Oedemera virescens, un miembro de la familia de los escarabajos del polen (Oedemeridae) que mide entre 8 y 12 milímetros de longitud. Aunque ambos sexos lucen un hermoso color verde mate, los machos poseen una característica física de lo más singular: unos muslos traseros hinchados y musculosos. Curiosamente, estas gruesas patas no están diseñadas para saltar; son puramente ornamentales, utilizadas para presumir y luchar contra otros rivales durante los rituales de cortejo. Los adultos pasan sus días recorriendo alegremente praderas soleadas y dándose un festín con flores silvestres blancas o amarillas, actuando como beneficiosos polinizadores. Sus larvas, en cambio, llevan una vida muy distinta, perforando tallos de plantas en descomposición y madera muerta para ayudar a reciclar los nutrientes del suelo. Sin embargo, que no les engañe su pacífica vida en el campo: si se sienten amenazados, estos escarabajos pueden segregar de sus articulaciones un compuesto cáustico y altamente irritante llamado cantaridina, convenciendo rápidamente a cualquier depredador de buscar otra cena. Retraté a este musculoso y colorido escarabajo mientras descansaba sobre una flor durante mi viaje de cicloturismo en Suecia.





