Les presento a la Tipula lunata, una especie palearática de mosca perteneciente a la familia Tipulidae. Formando parte de un género altamente diverso que supera las 2000 especies, estos delicados insectos de largas patas viven bajo un estricto reloj biológico. Toda la vida adulta de una típula es una carrera contrarreloj para aparearse y poner huevos; viven solo unos pocos días, subsistiendo casi por completo de las reservas de energía acumuladas durante su etapa larvaria. Cuando se alimentan, lo hacen exclusivamente para sorber el néctar de flores umbelíferas, convirtiéndose en polinizadoras accidentales. Como todos los dípteros verdaderos, poseen un único par de alas funcionales junto a un par de alas posteriores modificadas llamadas halterios o balancines. Estas diminutas estructuras funcionan como giroscopios naturales, manteniendo al insecto en perfecto equilibrio en el aire. Por su parte, sus duras larvas sin patas prosperan en el humus de los brezales, descomponiendo la materia orgánica. Descubrí a este hermoso ejemplar, dotado de unos deslumbrantes ojos verdes, descansando tranquilamente en un camping junto a un río en Suecia.





