Inconfundible y encantador, el saltamontes rufo (Gomphocerippus rufus) se reconoce fácilmente por sus peculiares antenas en forma de maza rematadas con puntas blancas. Con un tamaño de 14 a 22 milímetros, sus cuerpos lucen tonos que van del marrón grisáceo al rojizo, destacando los machos maduros por el brillante color rojo anaranjado del extremo de su abdomen. A diferencia de otros saltamontes que desaparecen a finales del verano, esta especie se mantiene activa durante todo el otoño hasta las primeras heladas fuertes. Los machos son famosos por su elaborado ritual de cortejo: ¡entonan una suave melodía zumbante acompañada de un baile visual que puede durar hasta 15 minutos! Las hembras depositan paquetes de huevos protegidos entre las raíces de la hierba, donde permanecen seguros durante el invierno hasta eclosionar en mayo. Les encantan los prados cálidos y soleados y las linderas de los bosques. Me topé con este vistoso macho disfrutando del sol en un amplio prado cerca de Akalla, Suecia.





