Ocultas cerca de aguas tranquilas por toda Europa, las moscas de las esponjas del género Sisyra llevan una vida llena de transformaciones asombrosas. En su etapa adulta, estos delicados insectos de menos de diez milímetros se asemejan a pequeñas crisopas marrones que revolotean durante el crepúsculo, alimentándose de melaza dulce, polen y diminutos ácaros. Sin embargo, su infancia bajo el agua parece sacada de la ciencia ficción. Bajo la superficie del agua, las larvas de Sisyra son voraces depredadoras especializadas en esponjas de agua dulce. Para respirar bajo el agua, cuentan con una característica única entre los insectos vivos: siete pares de branquias articuladas y móviles a lo largo del vientre. Utilizando piezas bucales en forma de agujas, perforan los tejidos de las esponjas para beber sus fluidos celulares. Al madurar, las larvas abandonan el agua y trepan por rocas o troncos de árboles para tejer capullos de seda de dos capas donde pasan el invierno, emergiendo en primavera como elegantes adultos alados. Me topé con esta encantadora mosca posada en la orilla de un gran lago postglaciar en la Reserva Natural de Järfälla, Suecia.


