Reconocible al instante por sus brillantes patas de color naranja rojizo y sus hombros marcadamente cuadrados, el chinche de patas rojas (Pentatoma rufipes) es una joya de los bosques europeos. Con un tamaño de 1.1 a 1.4 centímetros de largo, su cuerpo de color bronce oscuro contrasta hermosamente con sus vistosas extremidades y antenas. Aunque pasa la mayor parte del tiempo bebiendo la dulce savia de árboles como robles, abedules y avellanos, ¡este chinche guarda un secreto carnívoro! Los adultos complementan su dieta cazando pequeñas orugas y pulgones. A diferencia de otros chinches que hibernan como adultos formados, esta especie sigue un ciclo de vida único: pasa los meses más fríos del invierno como una diminuta y resistente ninfa, completando su desarrollo al llegar el verano. Me encontré con este tranquilo ejemplar descansando en un bosque cerca de mi casa en Barkarby, Suecia. Tras las intensas lluvias que habían azotado la zona durante el día y la noche anterior, el chinche permaneció completamente inmóvil durante largos minutos, ¡tal vez esperando pacientemente a que su armadura se secara por completo!





