Con alas que parecen auténticas vidrieras o rejas en miniatura, la polilla reticulada (Chiasmia clathrata) es uno de los insectos más vistosos de los prados de verano. Sus venas y líneas de color marrón oscuro cruzadas sobre un fondo amarillo cremoso crean un llamativo patrón de cuadrícula que la hace inconfundible. A diferencia de la mayoría de las polillas nocturnas, a esta especie le encanta la luz del sol y revolotea alegremente durante el día entre prados, jardines y brezales. De hecho, al posarse sobre una planta, suele mantener sus alas entreabiertas hacia arriba como si fuera una mariposa diurna. Sus orugas verdes se desplazan con el clásico movimiento en bucle de las orugas medidoras mientras se alimentan de tréboles. Ante cualquier peligro, se quedan completamente rígidas e inmóviles, camuflándose como si fueran pequeñas ramitas verdes. Solía ver a estas simpáticas polillas volando por los prados suecos, pero su constante movimiento hacía difícil fotografiarlas. ¡Finalmente me salí con la mía y logré tomar algunas fotos excelentes cerca de Akalla!





