Revoloteando con gracia entre jardines soleados y prados, la blanquita de la col (Pieris rapae) es uno de los insectos más familiares del planeta. Con una envergadura de 32 a 48 milímetros, sus alas de tono blanco cremoso guardan un detalle clave: ¡los machos lucen una sola mancha negra en cada ala anterior, mientras que las hembras muestran dos! Tras su apariencia frágil se esconde una viajera formidable. Originaria de Europa, Asia y el norte de África, esta especie viajó accidentalmente en barcos mercantes hasta colonizar Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda. Una sola hembra puede poner hasta 800 huevos, y sus orugas de color verde aterciopelado son famosas por su apetito insaciable por las coles, el brócoli y la col rizada. Me encontré con este vistoso macho en un amplio prado cerca de Akalla, Suecia. ¡Tuve que seguirlo pacientemente mientras daba cortos vuelos de mata en mata hasta que finalmente se posó unos segundos para dejarme tomar las fotos!





