Vestido como un diminuto perro dálmata, el arañuelo del manzano (Yponomeuta malinellus) es un pequeño insecto de belleza deslumbrante. Con una envergadura de solo 16 a 20 milímetros, sus alas de color blanco puro están decoradas con entre 12 y 16 puntos negros dispuestos en hileras perfectas. ¡Sin embargo, tras su elegante aspecto se esconde una auténtica aventurera de los frutales! Las hembras ponen racimos de huevos en la corteza de los manzanos que cambian de color como un semáforo: pasan del amarillo al rojo brillante antes de camuflarse en tono gris. Al llegar la primavera, las orugas excavan túneles secretos dentro de las hojas antes de salir a construir enormes tiendas de seda comunitarias. Trabajando en equipo, cientos de orugas comen bajo esta protección textil hasta dejar las ramas desnudas. Al momento de transformarse, alinean sus capullos blancos perfectamente uno al lado del otro. Me encontré con esta vistosa pero traviesa polilla a pocas calles de mi casa en Barkarby, Suecia.





