Chrysopa abbreviata es una delicada crisopa verde reconocible por su cuerpo brillante, sus marcadas manchas negras en la cara y antenas, y sus alas translúcidas de entre 8 y 13 mm de longitud. Mientras que los adultos llevan una vida tranquila alimentándose de néctar, polen y melaza, sus larvas son asustadizos depredadores. Equipadas con mandíbulas en forma de hoz, estas larvas empalan a insectos de cuerpo blando como pulgones y ácaros, inyectando enzimas digestivas para licuar sus entrañas y succionarlos por completo. Por si fuera poco, las larvas de muchas especies de Chrysopa son «coleccionistas de basura»: acumulan restos de sus presas, pieles mudadas y detritos vegetales sobre sus espaldas, creando un macabro escudo de camuflaje para protegerse de otros depredadores. Al finalizar su desarrollo, tejen pequeños capullos de seda totalmente esféricos en los tallos para metamorfosearse. Durante un cicloviaje por Suecia en junio de 2026, vi a estos fascinantes insectos flotando entre la hierba como una fugaz niebla verde. Sin embargo, como se mimetizan a la perfección con el follaje, ¡conseguir una fotografía clara fue todo un reto!


