Las polillas avispa (Cosmosoma spp.) son auténticas maestras de una belleza engañosa. Aunque son activas principalmente por la noche, estas polillas ostentan un brillante disfraz de mimetismo protector, enmascarándose como avispas picadoras para engañar a los depredadores potenciales. Sin embargo, su defensa va mucho más allá de las simples apariencias. Cuando son orugas, se atiborran de plantas tóxicas, secuestrando esas poderosas defensas químicas dentro de sus propios cuerpos. Estas toxinas almacenadas se mantienen hasta la edad adulta, garantizando que las polillas posean un sabor sumamente desagradable que las vuelve un bocado completamente inapetecible. Tuve el placer de tomar algunas fotos de esta llamativa polilla en lo profundo del frondoso dosel del bosque protector «La Perla», ubicado en la región costera de Ecuador.





