Mientras exploraba el Parque Conmemorativo de la Paz de Okinawa, me toqué con una ninfa de mantis gigante asiática (Hierodula patellifera). Esta especie es famosa en toda Asia y muy popular como mascota debido a su impresionante tamaño —puede alcanzar los 6-7 cm— y a su célebre y voraz apetito. Logré tomar algunas fotos y un video corto en el que se aprecia su característico comportamiento de balanceo: un vaivén rítmico y repetitivo de un lado a otro. Aunque la función exacta de este movimiento aún está en debate, lo más probable es que sea una forma de camuflaje diseñada para imitar la vegetación moviéndose con el viento. Además, dado que las mantis tienen una visión estereoscópica relativamente deficiente, estos movimientos de balanceo podrían ayudarlas a distinguir objetos del fondo mediante el movimiento relativo. Es una estrategia de supervivencia brillante para una familia de insectos cuyo propio nombre proviene de la postura similar a la de un rezo que adoptan cuando pliegan sus patas delanteras.

