Les presento a la mosca portasierra Rhogogaster scalaris, un vibrante insecto de color verde lima ampliamente distribuido por Europa. Mientras que los adultos son mayoritariamente diurnos y se mantienen activos entre mayo y julio para cazar pequeños insectos y buscar néctar, sus larvas de aspecto eruciforme son nocturnas. Son polífagas, lo que significa que devoran las hojas de una gran variedad de plantas, como el sauce, el aliso, el serbal, la reina de los prados e incluso el helecho común. Al pertenecer al grupo de las moscas portasierra, carecen de la característica «cintura de avispa» de las avispas verdaderas, mostrando una unión ancha y robusta entre el tórax y el abdomen. Cuando avisté por primera vez a este espectacular ejemplar en un bosque del norte de Suecia, sus enormes ojos dominantes y su cuerpo translúcido reflejaban la luz de la tarde de una forma tan fascinante que parecía un pequeño duendecillo verde salido de un cuento de hadas. Ese mágico encuentro convirtió a las moscas portasierra en una de mis familias de insectos favoritas.





