La mosca de la sierra del nabo (Athalia rosae) es un vistoso insecto de color naranja y negro conocido por sus sorprendentes estrategias de supervivencia, que incluyen la secuestración química y las migraciones a larga distancia. En su fase larval, se alimenta de plantas brasicáceas (como la mostaza y el nabo), acumulando glucosinolatos tóxicos en su cuerpo para disuadir a los depredadores. De adultos, visitan plantas de la familia de las lamiáceas para ingerir compuestos amargos específicos llamados clerodanoides. Lejos de alimentarse de ellos, estos químicos los vuelven desagradables al paladar de los depredadores y aumentan su éxito reproductivo. Los adultos exhiben un abdomen naranja brillante en contraste con una cabeza negra y marcas torácicas oscuras, mimetizando a las avispas con aguijón. Encontré estos diminutos prodigios en el verano de 2026 en un parque urbano de Barkarby, a solo unas manzanas de mi piso.





