
Entre 2005 y 2012, fui responsable de la vigilancia de la enfermedad meningocócica invasiva (EMI) en Polonia. Por este motivo, James Stuart, un experimentado epidemiólogo británico, me invitó a unirme a un pequeño consorcio de expertos que representaban a diferentes instituciones y áreas de especialización. Realizamos una encuesta en los Estados miembros de la UE sobre sus directrices vigentes e identificamos inconsistencias. Como resultado, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) nos encargó el desarrollo de directrices basadas en la evidencia, lo cual hicimos revisando la evidencia existente utilizando los criterios GRADE. ¡Durante el proceso, entablamos amistad y aprendimos muchísimo unos de otros!
¿Por qué importa?
La enfermedad meningocócica invasiva es poco frecuente, pero puede tener consecuencias graves. Por ello, cada país cuenta con protocolos para la quimioprofilaxis (generalmente con antibióticos en dosis única) o la vacunación de los contactos cercanos de un caso. Estas directrices nacionales deberían basarse en la mejor evidencia disponible, pero, al inicio de nuestro trabajo, a menudo no era así. Algunos países recomendaban antibióticos sin eficacia demostrada para la quimioprofilaxis o el tratamiento de pasajeros de aviones o autobuses, sin ninguna evidencia que lo respaldara. Por consiguiente, instituciones como el ECDC o la OMS suelen elaborar directrices basadas en la evidencia para que los países puedan utilizarlas. Estas directrices deben actualizarse con frecuencia, ya que pueden surgir nuevas evidencias, nuevos tratamientos o nuevos tipos de vacunas.
Relacionado con
Encuestas sobre las directrices de cada país:
Revisiones sistemáticas:
- Hoek M, et al. Epidemiol Infect 2008; 136: 1441-7.
- Hellenbrand W, et al. Epidemiol Infect 2011; 139: 1645-55.
Directrices para los países europeos: