La avispa caza tarántulas mexicana (Pepsis mexicana) es una impactante depredadora de cuerpo azul metálico y alas brillantes con puntas blancas. Distribuida desde el suroeste de Estados Unidos hasta América del Sur, esta especie diurna presenta un claro dimorfismo sexual: las hembras tienen antenas curvas y un potente aguijón, mientras que los machos tienen antenas rectas y carecen de él. Las hembras rastrean grandes tarántulas y las paralizan de un picotazo antes de arrastrarlas a una madriguera para depositar un solo huevo. La larva consume a la araña desde el interior, evitando los órganos vitales para mantener la carne fresca. Por contra, los adultos se alimentan de néctar y polen, e incluso llegan a «embriagarse» con frutos fermentados, lo que les impide volar temporalmente. Aunque la picadura de la hembra causa un dolor intenso y desorientador, su veneno es de baja toxicidad y no deja daños permanentes en humanos. Me topé con una de estas impresionantes avispas en Nanegalito, Ecuador, ¡y fue lo bastante paciente como para dejarme tomar unas fotos espectaculares! 🙂





