Les presento a las mariposas saltarinas (familia: Hesperiidae), un fascinante grupo de insectos cosmopolitas. Se ganaron el apodo debido a su vuelo errático, bajo y cegadoramente rápido. Gracias a sus tórax robustos y musculosos, ¡algunas especies pueden salir disparadas por el aire a velocidades de hasta 30 km/h! En términos evolutivos, estas mariposas son el punto medio perfecto entre las mariposas diurnas y las polillas. Aunque lucen las clásicas antenas en forma de maza de las mariposas, las suyas terminan en unos curiosos ganchos apuntando hacia atrás. Cuando descansan, colocan sus alas anteriores y posteriores en ángulos diferentes. Como orugas, sus tácticas de supervivencia son un poco extrañas. Por ejemplo, las larvas del hespérido de manchas plateadas poseen un «peine anal», una catapulta biológica especializada que usan para lanzar con fuerza sus excrementos ¡hasta a 38 veces la longitud de su propio cuerpo!, evitando así que los depredadores rastreen el olor de sus refugios de hojas. Si un depredador se acerca demasiado, también pueden vomitar un escudo químico verde y penetrante. Por si fuera poco, algunos adultos son famosos «ladrones de néctar», capaces de robar el dulzor de flores complejas sin tocar jamás sus partes reproductivas ni participar en la polinización. Me topé con este sigiloso hespérido marrón en Nanegalito, un hermoso pueblito escondido cerca de Quito, en Ecuador.





