Les presento a la mosca portasierra Pachyprotasis rapae, una especie muy extendida perteneciente a la familia Tenthredinidae. Frecuente en prados y bosques de Europa y Asia, los adultos miden entre 7 y 10 milímetros y lucen un patrón muy contrastado de color negro y blanco crema. Poseen unas patas traseras increíblemente alargadas, cuyas coxas y fémures sobrepasan por mucho el extremo del abdomen. Mientras los adultos vuelan bajo el sol estival, sus larvas de color verde oliva se alimentan estrictamente de noche para esquivar depredadores. Las larvas de estas moscas portasierra son famosas por sus extrañas tácticas de supervivencia; al verse amenazadas por avispas parasitarias, algunas especies pueden regurgitar de forma explosiva un fluido oleoso y desagradable para repeler al depredador. A diferencia de otras especies que se convierten en plagas agrícolas, esta prefiere plantas silvestres como la escrofularia, la vara de oro y las hojas del fresno. Me crucé con este elegante insecto durante mi viaje en bicicleta por los hermosos bosques del norte de Suecia.





