Les presento a la cejialba (Callophrys rubi), una pequeña y extendida mariposa nativa de Europa y Asia. Ostenta un título único en su región al ser la única mariposa con el reverso de las alas de un verde brillante, lo que le otorga un camuflaje impecable entre el follaje. Curiosamente, este llamativo tono metálico es una ilusión óptica; no se debe a un pigmento verde, sino a una coloración estructural provocada por la difracción e interferencia de la luz al pasar a través de una red microscópica en las escamas de sus alas. Cuando se posa, cierra las alas herméticamente, ocultando su discreto anverso marrón y mostrando solo su disfraz verde. Mientras que el adulto es un pacífico buscador de néctar, la vida de sus orugas esconde un lado oscuro. Estas larvas regordetas, con aspecto de limaco, se alimentan de plantas como la tojo, la zarzamora y el arándano, pero las recién mudadas son oportunistas y a veces practican el canibalismo con sus compañeras más lentas y vulnerables. Debido a su extraordinario camuflaje, avistarlas en la naturaleza es un gran reto. Tuve la inmensa fortuna de ver un destello verde en el aire y seguirlo hasta que se posó brevemente en un sendero forestal, dándome el tiempo justo para clavar el enfoque y lograr unas hermosas tomas.





