El caballito del diablo esmeralda (Lestes sponsa) es un insecto fascinante que destaca por su postura en reposo: a diferencia de la mayoría de los caballitos del diablo que pliegan las alas sobre el dorso, este las mantiene abiertas en un ángulo de 45 grados. Ambos sexos lucen un deslumbrante cuerpo de color verde metálico, aunque los machos maduros desarrollan una pruinoscidad azul ceniza sobre los ojos, el tórax y ambos extremos del abdomen. Las hembras protagonizan un comportamiento de puesta asombroso: pueden sumergirse por completo bajo el agua —a veces incluso unidas en tándem con el macho— durante hasta media hora para incidir los tallos acuáticos y depositar sus huevos. Los huevos pasan el invierno en diapausa hasta la primavera, cuando eclosiona una fase larval sin patas que se desplaza serpenteando y dando pequeños saltos por el suelo hasta alcanzar el agua. Me encontré con esta belleza esmeralda en varias ocasiones recorriendo los bosques y prados que rodean un hermoso lago postglaciar convertido en reserva natural en Järfälla, Suecia.





